Lo que aprendí de los 3 años de mi hija

A pocos días del cumpleaños #4 de mi hija me he puesto a pensar en lo mucho que hemos aprendido juntos como familia. Personalmente los 3 fueron un gran reto, en realidad la maternidad, en general, lo es.

Cuando digo RETO no lo quiero hacer de una manera negativa; algunas veces se vuelve complicado, difícil encontrar soluciones, después uno se siente como pez en el agua, vence obstáculos, se adaptan y mejoran alternativas, se festeja, se aprende y se triunfa. 

Este año hemos tenido toda clase de emociones; sin duda AMOR INCONDICIONAL, pero también tristeza, FRUSTRACIÓN, desesperación, miedo, tranquilidad, pasión… Y creo que el principal aprendizaje, que de hecho se sigue en el proceso de, es el MANEJAR LAS EMOCIONES.  Tanto mi hija como nosotros.

3 años

 

Tenía claro lo que es la EMPATÍA, pero no tan claro el como ponerla en práctica. Cómo cuando me ha tocado entender que el “berrinche” de mi hija es sólo una señal de que algo más está sucediendo y tratar de entender el qué. Ponerme a su nivel, acompañarla en su enojo, tristeza o frustración y mostrarle que estoy a su lado, que seguro hay una solución ha sido, y sigue siendo, un proceso complicado. De nuevo, tanto para ella como para nosotros.

Somos padres, sí, pero somos humanos también. Estamos cansados, frustrados, perdemos la paciencia y en el día llegaremos a gritar más de una vez. Te sientes mal y empiezan las dudas hacia tu persona, hacia tu rol de madre o padre. Yo me he dado cuenta que muchas veces, cuando grito o regaño, sólo estoy siguiendo un patrón; así fui educada, así he visto que se hace y pues lo hago yo también. Reflexionar y romper con ese patrón me ha ayudado muchísimo a comprender a mi hija y también a comprender mis acciones.  

 

La maternidad ideal no existe, la maternidad es real. Creo que el día que deje de perseguir esa idea y empiece a vivir mi realidad muchas cosas mejorarán. La maternidad/ paternidad es dura, a veces saca lo mejor de ti y otras la peor. Saca tus demonios y te da la oportunidad de reconciliarte con ellos, te da la capacidad de levantarte e intentar ser mejor para tus hijos y para ti. Un día sentirás que fallaras y otras veces vas a sentirte súper héroe. Lo que queda claro es que cada día harás lo que sea por hacer feliz a tus hijos, y eso incluye encontrar lo que sea que te haga feliz.  Lo he dicho muchas veces, mamá feliz- hijos felices.

niños 3 años

He aprendido que soy madre, guía, pero no dueña de mi hija. Respetar quién es, su personalidad, sus gustos, su carácter, sus temores y decisiones suena fácil pero no lo es. Creemos que los traemos al mundo y por ende nos pertenecen. Educar y guiar no es igual a imponer tus gustos o ideas. Respetar si no le gusta saludar de beso, si no quiere hablar en público, si no le gusta ponerse vestidos o quiere salir todos los días en ellos, si prefiere jugar con carritos o muñecas, si le gusta o no bailar, si le dan miedo las hormigas o necesita más tiempo para sentirse en confianza. Y sí, te vas a desesperar muchas veces y sobre todo te vas a frustrar más, pero tenemos que entender que ellos son personas, únicas, con capacidad para decidir lo que les gusta o no. Y nosotros somos adultos capaces de entender y respetar.

Estoy aprendiendo a pedir AYUDA, aún me da miedo el sentirme juzgada; pero a veces, cuando no encuentro las soluciones, es necesario pedirla. Rodearte de buenas amigas y confidentes te va a salvar muchas veces. No tienen que pensar igual que tú, seguro ni siquiera educar de la misma manera pero estoy segura que te van a entender y te darán las palabras de aliento que muchas veces necesitamos escuchar.

Algo que me ha costado mucho trabajo es dejar de COMPARAR. Todos los niños son diferentes y todas las madres también. Nuestra historia y contexto no son iguales. Lo que a unas les funciona puede que a ti no. Lo que algunos niños prefieren puede ser que a tu hijo no le llame la atención. No hay regla.  Existen algunas pautas, sí, para poder reconocer si el desarrollo de tus hijos es el adecuado, si de verdad te perturba algo lo mejor es acudir al pediatra. Pero no te presiones, ni presiones a tus hijos.

Leer e INFORMARTE te abrirá la mente, no es nada nuevo. Si bien no hay reglas para educar a los hijos, los libros acerca de la educación, desarrollo o psicología infantil te ayudaran a entender mejor comportamientos, a darte ideas de como manejar ciertas crisis y hasta comprender tus acciones.

“Son pequeños, lo van a olvidar”, pues no. Hay que empezar a tomar conciencia del IMPACTO de nuestras palabras, pues lo que les digamos puede influir y marcar su manera de ver al mundo y su percepción de como el mundo los ve.

Tu eres su mayor EJEMPLO. A los 3 años, creanme, te observan y te escuchan, aunque no parezca. No puedes pedir a tus hijos que hagan algo si tu no lo haces. Quieres que lean, lee con ellos. Quieres que coman sano, come sano con ellos. Quieres que no griten cuando se enojan, no le grites cuando te enojas. Nada fácil ¡eh!… de nuevo algunas veces fallarás pero seguro lo intentarás de nuevo, una y otra vez.

Y por último, estoy aprendiendo a SOLTARLA. Por 3 años ha sido mi bebé, me ha necesitado casi todo el tiempo y para casi todo. Me ha dejado abrazarla todo el tiempo y no me ha pedido espacio. El darme cuenta que ya no es bebé, que comienza a ser independiente y me pide que retroceda un poco para dejarla intentar me hace sentir orgullosa y me rompe el corazón al mismo tiempo. Me da una cachetada de humildad y me recuerda mi lugar. Soy su madre, no su dueña.

niños 3 años

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