Body Positivity: Aprendiendo a aceptarme.

Todos los días me peso. Todos los días me veo al espejo. Todos los días pienso por lo menos una vez al día en mi talla o en mi peso.

Cada vez que me meto a bañar decido pesarme, nunca me he sentido feliz con resultado que veo, lo más raro es que cuando me encuentro desnuda, antes de subirme a la balanza, no me desagrada lo que veo. Sí, mi cuerpo esta lejos de ser perfecto, hay celulitis, estrías y muchos rollitos pero no me siento gorda, ni fea o menos mujer; estúpidamente todo cambia cuando veo el número que aparece en la balanza.

El número que aparece no refleja belleza, salud o sensualidad según los estándares de la sociedad. De nuevo volteo a ver mi cuerpo desnudo y todos los «defectos» que no me incomodaban, empiezan a hacerlo. Comienzo a pensar en hacer dietas, dejar de comer o incluso a culpabilizar por haberme comido aquel postre que tanto disfruté. Termino de bañarme y me siento derrotada.

Estoy segura que no soy la única que se siente así, incomoda consigo misma. ¿Cómo no hacerlo?, todo el tiempo tenemos un recordatorio acerca de los «estándares» de belleza, que obvio no encajan en la mayoría de las mujeres. Estamos luchando contra una idea que nos han inculcado desde pequeñas, las mujeres bonitas son aquellas que salen en la T.V o revistas; si eres diferente a ella entonces no lo eres.

Al día leo mil preguntas en Facebook acerca de cómo bajar de peso, que dietas ayudan a perder kilos lo más rápido posible, sin importar si son nutritivas o no. Mujeres pidiendo pastillas o remedios milagros para verse más delgadas. Este año una mujer murió a causa de esas pastillas. Nada de esto servirá ya que nada de esto soluciona el problema real: EL NO RESPETARSE Y AMARSE.

Respetemos nuestro cuerpo, tenemos que cuidarlo, alimentarlo sanamente, ejercitarlo. Nuestro cuerpo no necesita mil pastillas o cremas milagro. Debemos amar y aceptar quienes somos,  una mamá en postparto, una deportista con celulitis, una persona muy delgada o una con más curvas. Estoy segura que entre más nos aceptemos y abracemos nuestra realidad lograremos ver nuestra BELLEZA. 

Basta de los «ideales» de belleza a seguir, al menos yo ya estoy cansada de ellos. La belleza viene en diferentes formas, diferentes cuerpos, diferentes tipos de piel, diferentes cualidades, personalidades…la belleza es subjetiva.

Estamos tan inmersos en un mundo de apariencias, es muy difícil tratar de alejarte. Todo el tiempo estamos viendo las «realidades» que nos enseñan las redes sociales, esas realidades tan perfectas.  Estamos tan angustiadas y estresadas por lograr ese tipo de vida que olvidamos disfrutar la nuestra. No comemos ese postre que tanto ansiamos porque tiene muchas calorías, no nos ponemos ese vestido porque sólo le queda bien a las muy delgaditas o con muchas curvas, no te pintas con ese labial porque sólo le va a otro tipo de piel… ¿cuándo vamos a hacer lo que de verdad queremos?

Creo que a veces tratamos de llegar al ideal de belleza no por nosotros, no por nuestra felicidad o autoestima, sino por los demás. Por esa estúpida competición de querer ser más que alguien. No queremos estar en forma por salud, por una mejor condición física o  bienestar, lo necesitamos para lograr poner una foto en Instagram y lograr pertenecer a la perfecta realidad.

No quiero fomentar la obesidad, quiero fomentar la aceptación, la tolerancia y simplemente el disfrutar de la vida. Estar muy delgada con un espacio entre los muslos no es siempre el reflejo de SALUD. Hay personas que son así por complexión, por buenos hábitos alimenticios y ejercicio. Estoy segura que también se comen sus postres o se toman copitas de vino. Hay otras personas con más curvas, con muslos grandes o caderas anchas que de igual manera tienen excelentes hábitos, que hacen ejercicio y ¿qué creen? no tienen espacio entre los muslos. Ambos tipos de personas merecen sentirse bellas.

Quiero fomentar que la belleza se muestra en diferentes tipos de formas, las personas somos bellas por quiénes somos, no por el cómo nos vemos. Si deseas bajar de peso, ¡adelante!, hazlo por ti, por tener mejor calidad de vida, por salud. También es válido si lo necesitas para amarte más (el sobrepeso también es una manera de no amarse y respetarse).

Ahora que tengo una hija, quiero dar el buen ejemplo. Necesito transmitir el mensaje correcto. El valor de las personas no reside en su apariencia. La mujeres podemos ser modelos, arquitectos, científicos, doctores, maestros, lo que sea; sin importar nuestro aspecto físico. Quiero enseñarle a amar su cuerpo y cuidarlo, la única manera es darle el ejemplo. Cuando nos ven quejarnos de nuestro cuerpo, transmitimos inseguridades y prejuicios.

Basta de hacer dietas de comer sólo manzana o piña para ir a presumir a las personas que hemos perdido peso. No tomemos pastillas de extraños contenidos para entrar en el vestido talla 26, compremos las tallas superiores, seguro nos veremos igual de bellas. Es más no hay pastilla que de seguridad o autoestima. Hagamos ejercicio por salud, elijamos algo que nos guste, que lo hagamos con pasión y nos divierta. Comamos equilibrado, tomemos agua y sí, comamos ese pastel que tanto nos gusta y tomemos vino cuando se nos apetezca.

Saben, nuestros hijos nos aman aún con celulitis, nuestras amigas nos quieren aún con los rollitos, nuestra familia nos adora aún con nuestro cuerpo muy flaquito o muy llenito. Debemos, y me incluyo, respetarnos y amarnos, sentirnos orgullosas de quienes somos.

Tatan de la Vega

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