Vivir en el extranjero es de Valientes

Recuerdan mi post acerca de mi primer adiós?. Bueno, hoy quiero platicar acerca de mi primer año viviendo lejos de mi México. Si tienen ganas de aventurarse y dejar su país para vivir la experiencia espero poder motivarlos a hacerlo.

Llegue a Francia en octubre del 2010. Como mencione antes, me vine como fille au pair (nana, nanny) de una familia Francomexicana. Mi aventura comenzó en el sur de Francia, en un pueblito entre Marsella y Aix en Provence. Cuándo pienso en ese entonces, y en el momento que decidí dejar mi familia, amigos, todo, me doy cuenta que era mucho más valiente de lo que soy ahora.

El día que escogí Francia, ilusamente creí que en realidad no necesitaba hablar francés, con el inglés bastaba y que pues a eso venía también no?, a aprender francés. Muy mal. Si bien llegué con una familia que hablaba español, mi estancia fue un poco más dura por la barrera del lenguaje. Los primeros 3 meses fueron una mezcla de emociones, estaba súper emocionada por estar en Francia y viviendo algo diferente. Me encantaba descubrir la comida, tradiciones y nuevos paisajes. Odiaba no poder entender nada y me frustraba horrible no lograr aprender rápido el idioma para poder comunicarme.  En realidad puedo decir que esos  primeros 3 meses fueron de adaptación.

En Noviembre fui por primera vez sola a Paris, a 3 horas en tren rápido de donde vivía. Este pequeño viaje sin duda alguna ha sido una pieza clave en mi vida. Tenía que organizar todo yo sola, iba a llegar a una ciudad que no conocía, donde no conocía a nadie, no hablaba el idioma y con un presupuesto limitado. Llegué a Paris a las 12 de la noche y no tenía ni idea de donde iba a dormir esa noche, fue la primera vez que tuve que solucionar de la mejor manera un problema sola. Ese viaje ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, obvio porque Paris es hermoso pero porque descubrí de lo que era capaz, de lo valiente, práctica, y fuerte que puedo llegar a ser. Admire y disfrute la ciudad de la luz a mi ritmo y a mis ganas. Si tienen un día la oportunidad de viajar solos, HÁGANLO!

En Diciembre la familia con la que vivía iba a pasar Navidad en México, así que como yo no conocía a nadie aún, regrese a México a pasar las fiestas con mi familia. Estar rodeada de ellos, de tanto calor familiar me hizo dudar regresar a Francia; pues lo único que había conocido era la familia con la que me quedaba y Paris. Me sentía sola. Tomar el avión por segunda vez para regresar a la “soledad” me hizo descubrir lo determinada que puedo llegar a ser y que una vez que uno se compromete con algo, por más duro que sea, hay que terminarlo.

Enero de 2011 fue el mes más duro que he vivido. Lloraba todas las noches porque no quería estar ahí, quería estar con mis papás y mi hermana. Si, como una niñita de 5 años que quiere a su mamá. No avanzaba en el francés, no tenía amigos, no salía a conocer nada porque no me daban ganas. Lo bueno es que la familia que me toco era muy linda, así que bueno por ese lado no sufrí tanto.  Un día dije basta, o aprendo a disfrutar y hago mi mayor esfuerzo para salir adelante, o le voy a tener que hablar a mis papás para que me ayuden a regresar. Entendí que la vida me estaba dando una oportunidad enorme y que lo mínimo que podía hacer era poner un poco de esfuerzo para  poder aprovecharla.

Y así empezó todo a mejorar, empecé con mis cursos de francés, conocí a una mexicana que me presento a sus amigos. Empecé a tener amigos. Cada vez que podía, visitaba un nuevo lugar sola, aún no quería compartir con nadie esos momentos. El idioma seguía siendo una barrera, me costo mucho pero mucho aprenderlo. Un día me invitaron a una reunión y conocí a Jem, nos convertimos en mejores amigos, me enseño nuevos lugares, me presento más amigos; lo malo es que como aún no entendía bien francés pues me aburría horrores en sus reuniones y me sentía bichito raro.

La vida empezó a tener más sentido, me sentía menos sola. Sin embargo extrañaba horrores mi familia. Aún lo hago. Aprendí a solucionar cosas por mi cuenta, ir al banco, arreglar papeles administrativos, visitar y rentar mi estudio, cocinar, a cuidarme para no estar enferma, a disfrutar de ir a tomar un café sola, a sentarme a disfrutar del sol, aprendí a ser fuerte para mi familia, cuando me hablaban decía que todo iba perfecto; al terminar de hablar lloraba como Magdalena. Empece a recolectar mil momentos divertidos, acumular recuerdos muy bellos y visite más lugares con mis amigos y con Jem. Todo esto fue antes de empezar la maestría, la vida como estudiante de tiempo completo fue muy diferente.

Entonces, si de verdad quieren intentar la experiencia de vivir en el extranjero quiero decirles que más que descubrir un nuevo país, cultura o idioma; se van a descubrir a ustedes mismos. Vivir esta experiencia los hará más fuertes, valientes, creativos, responsables, humildes, prácticos. Aprenderán a darle valor a las cosas, el significado de la amistad, a ser más agradecido, a disfrutar de las cosas simples.  Valorarán más su familia, amigos o los consejos de su madre.

Puede asegurarles que no será miel sobre hojuelas, habrá días en los que van a querer tirar la toalla, van a llorar y anhelar los abrazos de la familia y no sabrán si estar lejos vale la pena, tendrán días que se van a sentir más solos que la soledad, que van a comer muy mal o les dolerá la cabeza por tratar de entender otro idioma. Pero también puedo asegurarles que jamás se arrepentirán de tomar el riesgo, serán mejores seres humanos, harán nuevas amistades, abrirán los ojos a nuevas posibilidades y oportunidades. Si ya tienen la espinita de salir a la aventura, no lo duden. Vida, sólo tenemos una!.

 

Si tu tmb vives o quieres vivir en el extranjero, no dudes en comentar tu experiencia 🙂

 

Tatan de la Vega

 

 

 

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